A menudo buscamos el éxito fuera: en estrategias, marketing o contactos. Pero en el mundo sistémico, el éxito tiene la cara de la madre y la fuerza del padre. Si estás peleado con tus raíces, estarás peleado con tus resultados.
Ocupar el lugar correcto
El éxito llega cuando estamos en nuestro lugar de "pequeños" frente a nuestros padres y de "grandes" frente a nuestras metas. Cuando intentamos salvar a nuestros ancestros o cargar sus dolores, perdemos la fuerza necesaria para construir lo propio.
La clave del éxito reside en la gratitud y la humildad de reconocer que somos el resultado de miles de vidas que nos precedieron. Solo desde ahí, la vida nos sonríe con abundancia.


