Muchas veces nos preguntamos por qué siempre terminamos con el mismo tipo de pareja o por qué ciertas situaciones nos detonan una reacción desproporcionada. La respuesta suele esconderse en nuestra historia temprana.
El Niño Interior Herido
Todos llevamos dentro al niño que fuimos. Si ese niño se sintió abandonado, rechazado o injustamente tratado, el adulto de hoy buscará inconscientemente reparar esa herida a través de sus relaciones.
- La Herida de Abandono: Crea adultos dependientes que temen a la soledad.
- La Herida de Rechazo: Crea adultos huidizos que temen a la intimidad.
- La Herida de Traición: Crea adultos controladores que temen confiar.
"El primer paso para sanar no es culpar a nuestros padres, sino mirar esa herida con compasión y hacernos cargo de ella hoy."
Tú eres el padre/madre que tu niño interior necesita. Solo cuando validas tu propio dolor, el ciclo de repetición comienza a romperse.


